Perspectivas de salud y bienestar

Depresión estacional: ¿fotobiomodulación o fototerapia clásica?

Por Adèle , el 5 de octubre de 2026 - 9 minutos de lectura
luminoterapia para la depresión estacional

Cada otoño, se repite el mismo guion para millones de personas: los días se acortan, la energía disminuye y el estado de ánimo se debilita. Esta tristeza invernal, conocida como trastorno afectivo estacional (TAE) o, simplemente, depresión estacional, afecta entre el 1 % y el 3 % de la población. Para combatirlo, cada vez se habla más de dos enfoques basados en la luz: la fototerapia clásica y la fotobiomodulación. A menudo se confunden, aunque no actúan de la misma manera en absoluto.

La depresión estacional: cuando el reloj biológico pierde la orientación

El trastorno afectivo estacional no es una simple melancolía pasajera. Sus síntomas están bien identificados: bajón anímico persistente, fatiga intensa, hipersomnia, mayor deseo de consumir hidratos de carbono y dificultades para concentrarse. Aparecen de forma recurrente en otoño e invierno, y desaparecen en primavera. Para hablar de depresión estacional en sentido estricto, los episodios depresivos estacionales deben ser claramente más numerosos que los episodios no estacionales a lo largo de la vida.

El mecanismo en cuestión se conoce bastante bien. En invierno, la disminución de la luz natural altera nuestro reloj biológico, ese sistema que regula el ciclo de vigilia y sueño. Este reloj, controlado por una estructura cerebral denominada núcleo supraquiasmático, recibe normalmente sus señales de sincronización a través de la retina. Cuando la luz del día escasea demasiado, la señal se debilita: se secreta un exceso de melatonina (la hormona del sueño), la serotonina (implicada en el estado de ánimo) desciende y los ritmos circadianos se desajustan. Las personas más sensibles a estas variaciones de luz son las primeras en sufrir las consecuencias.

La fototerapia: una exposición a la luz dirigida al reloj biológico

La luminoterapia, o «light therapy», se basa en un principio sencillo: exponer los ojos a una luz artificial blanca de alta intensidad para compensar la falta de luz natural. Una sesión típica consiste en sentarse a unos 30 centímetros de una lámpara calibrada a 10 000 lux, durante 20 a 30 minutos, en las dos horas siguientes al despertar. La intensidad de la lámpara y la duración de la exposición están directamente relacionadas.

Es precisamente esta acción sobre la retina la que marca la diferencia. La luz que percibe el ojo envía una señal al núcleo supraquiasmático, lo que permite reajustar el reloj biológico. Se frena la producción de melatonina, se estimula la de serotonina y los ritmos biológicos se resincronizan progresivamente. La eficacia de la fototerapia en los episodios depresivos relacionados con el trastorno afectivo estacional está hoy en día bien documentada: según los estudios, entre el 40 % y el 90 % de las personas refieren una mejora de sus síntomas depresivos estacionales. La respuesta suele aparecer ya en la primera o segunda semana de sesiones.

Sus efectos secundarios son poco frecuentes y, por lo general, leves (dolores de cabeza, ligera irritabilidad durante los primeros días), lo que la convierte en un tratamiento bien tolerado. La fototerapia no crea dependencia y se puede realizar de forma autónoma en casa, siempre que se elija una lámpara de fototerapia certificada.

La fotobiomodulación: una luz que actúa en profundidad

La fotobiomodulación (PBM) funciona según un mecanismo radicalmente diferente. No actúa a través de los ojos, sino a través de la piel y los tejidos. Utiliza longitudes de onda precisas, situadas en el espectro rojo y del infrarrojo cercano, generalmente entre 630 y 850 nm, emitidas por LED o láseres de baja potencia. Estas longitudes de onda penetran en las células e interactúan con las mitocondrias, las centrales energéticas de nuestras células, para estimular la producción de ATP (energía celular).

A diferencia de la terapia con luz brillante (luminoterapia blanca), la fotobiomodulación no actúa directamente sobre la melatonina ni sobre la resincronización circadiana. Su influencia sobre el estado de ánimo se produce a través de otras vías: reducción de la inflamación cerebral, modulación de ciertos neurotransmisores y mejora de la microcirculación. Un ensayo piloto dirigido por Schiffer et al. (2009) ya había observado una mejora de los síntomas de ansiedad y depresión tras dos semanas de exposición transcraneal a luz del infrarrojo cercano. Más recientemente, un metaanálisis publicado en 2024 en Frontiers in Psychiatry confirmó que la PBM contribuye a mejorar los síntomas depresivos, actuando especialmente sobre el sueño.

Lo que indican los estudios comparativos

Cuando se comparan la eficacia de ambos métodos para tratar la depresión estacional, los datos no tienen el mismo grado de solidez.

En cuanto a la fototerapia, la evidencia es sólida y se ha ido acumulando a lo largo de cuarenta años. Un metaanálisis de referencia (Golden et al., 2005, American Journal of Psychiatry) demostró que la fototerapia es tan eficaz como los antidepresivos para ayudar a tratar el trastorno afectivo estacional. Otros tres metaanálisis de ensayos aleatorizados concluyeron que la terapia con luz intensa supera significativamente a las luces placebo (roja, verde o azul de baja intensidad) a la hora de aliviar los episodios depresivos estacionales. Más recientemente, un metaanálisis publicado en JAMA Psychiatry (de Almeida et al., 2025), que abarcó 11 ensayos aleatorizados y 858 personas, confirmó su eficacia incluso en las depresiones no estacionales, con una tasa de remisión de los síntomas del 40,7 % frente al 23,5 % en los grupos sin fototerapia.

En lo que respecta a la fotobiomodulación, los datos científicos se acumulan a un ritmo sostenido. Un metaanálisis publicado a principios de 2024 en *Frontiers in Psychiatry*, que recopilaba varios ensayos aleatorios controlados, confirmó que la PBM contribuye a mejorar los síntomas depresivos y la calidad del sueño. Además, los estudios experimentales demuestran que la luz roja reduce la inflamación en las regiones cerebrales implicadas en el estado de ánimo y estimula la producción de GABA, un neurotransmisor esencial para la regulación del estrés. Este conjunto de pruebas, centrado en la depresión en sentido amplio, está en pleno auge. Los estudios dedicados específicamente al trastorno afectivo estacional son aún menos numerosos que los relativos a la fototerapia con luz blanca, simplemente porque la PBM es un enfoque más reciente en este campo. Esta diferencia no se debe a una falta de eficacia, sino a un desfase en el calendario científico.

¿Cómo elegir entre ambos enfoques?

Ambos métodos no responden exactamente a las mismas necesidades, y sus diferencias son fundamentales para tomar una decisión informada:

  • La fototerapia es el tratamiento de referencia para los trastornos afectivos estacionales. Actúa directamente sobre el reloj biológico y la regulación de la melatonina. Está especialmente indicada por las mañanas, al comienzo de la temporada de otoño-invierno, y puede ayudar a prevenir la aparición de los síntomas en las personas que suelen padecerlos.
  • La fotobiomodulación se centra en el equilibrio celular y en el control de la inflamación, con un impacto más amplio en el bienestar general. Se puede considerar como tratamiento complementario, sobre todo al final del día, cuando la exposición a la luz blanca estaría contraindicada.
  • Ambos métodos son no invasivos, se toleran bien y no requieren el uso de sustancias. Dependiendo de cada caso, pueden utilizarse de forma complementaria en lugar de exclusiva.

Es importante destacar que ninguna de las dos opciones sustituye a un tratamiento adecuado para los casos de depresión confirmada. En caso de síntomas persistentes o intensos, sigue siendo imprescindible consultar a un profesional.

El enfoque complementario: una vía a tener muy en cuenta

Luz blanca por la mañana para reajustar el reloj biológico, luz roja durante el día para potenciar la energía celular: esta combinación atrae cada vez a más usuarios y está empezando a despertar el interés de los investigadores. La fotobiomodulación con luz roja no sustituye a la fototerapia clásica en el tratamiento de los síntomas depresivos estacionales. Sin embargo, puede potenciar sus efectos sobre el bienestar general, especialmente en lo que respecta a la calidad del sueño, la fatiga y la inflamación.

Lo que es seguro es que la ciencia de la luz avanza rápidamente. Es probable que en los próximos años se disponga de datos comparativos más precisos, lo que permitirá definir mejor las indicaciones respectivas de cada enfoque y las condiciones en las que su combinación resulta más adecuada.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuál es la diferencia entre la fototerapia y la fotobiomodulación para la depresión estacional? La fototerapia utiliza una luz blanca intensa (10 000 lux) que perciben los ojos para resincronizar el reloj biológico y regular la melatonina. La fotobiomodulación utiliza longitudes de onda rojas y del infrarrojo cercano (630–850 nm) que actúan directamente sobre las células, sin pasar por la retina. La primera cuenta con una larga trayectoria de eficacia en el trastorno afectivo estacional; la segunda presenta resultados prometedores en cuanto al estado de ánimo y el sueño, pero los estudios específicos sobre la depresión estacional aún son limitados.

¿Se puede utilizar la fotobiomodulación en lugar de una lámpara de fototerapia en invierno? No, ambos dispositivos no tienen el mismo mecanismo de acción. Un dispositivo de fotobiomodulación no actúa sobre la melatonina ni sobre el ritmo circadiano de la misma manera que una lámpara de fototerapia calibrada a 10 000 lux. La PBM puede considerarse como complemento.

¿En qué momento del día se debe practicar la luminoterapia o la fotobiomodulación? Se recomienda practicar la luminoterapia por la mañana, en las dos horas siguientes al despertar, por su efecto sobre el reloj biológico. La fotobiomodulación es más flexible: se puede practicar en cualquier momento del día, incluso por la noche, sin riesgo de alterar el sueño.

¿Cuántas sesiones se necesitan para notar los efectos de la fototerapia? La mayoría de las personas notan una mejora de los síntomas de la depresión estacional tras una o dos semanas de sesiones diarias. La clave está en la exposición regular: un uso irregular reduce la eficacia de la fototerapia.

¿Tiene la fototerapia efectos secundarios? Son poco frecuentes y, por lo general, pasajeros: ligeros dolores de cabeza, irritabilidad o trastornos del sueño en caso de exposición demasiado tardía durante el día. Estos efectos suelen desaparecer ajustando la duración o el horario de exposición.

Leer también:

Adèle

Apasionada de la fotobiomodulación, descifro esta tecnología para hacerla accesible a todos. Con un enfoque riguroso y atento, comparto consejos, análisis y comentarios. Mi objetivo: guiarle hacia un uso inteligente, sin promesas milagrosas. Bienvenido al luminoso mundo de The PBM.