Alzheimer, Parkinson, depresión: ¿qué hay de nuevo en neurofotobiomodulación?
¿Podría la luz roja o del infrarrojo cercano convertirse en un aliado importante para el cerebro frente a las enfermedades neurodegenerativas más temidas? Tras el término «neurofotobiomodulación» se perfila una línea de investigación impulsada por equipos científicos de renombre. A continuación, ofrecemos un análisis objetivo, sin promesas excesivas, de los avances actuales en el ámbito del Alzheimer, el Parkinson y la depresión.
Cómo actúa la luz sobre las células nerviosas
La fotobiomodulación (PBM) se basa en la absorción de longitudes de onda luminosas, en el rojo y el infrarrojo cercano (entre 630 y 1 100 nm), por parte de las mitocondrias de las células nerviosas. Estas pequeñas estructuras producen ATP, la molécula energética indispensable para el buen funcionamiento de cada neurona.
Esta absorción desencadena varias reacciones biológicas cuantificables: reducción del estrés oxidativo, modulación de la inflamación cerebral y mejora de la circulación sanguínea en las zonas específicas del cerebro. La estimulación cerebral mediante luz también influye en la neurogénesis, es decir, en la capacidad del cerebro para formar nuevas conexiones. Estudios recientes confirman su papel en la lucha contra la degeneración neuronal, un fenómeno que está en el origen de numerosas enfermedades del sistema nervioso.
¿Transcraneal o intranasal?: cómo llega la luz al cerebro
La luz se aplica de forma transcraneal, mediante un casco que se coloca sobre el cráneo, o por vía intranasal, a través de un canal que permite llegar a las zonas ventrales del cerebro a solo unos centímetros de distancia. Estos métodos no invasivos presentan un perfil de efectos secundarios muy favorable, lo que constituye una ventaja importante para las personas cuyo estado de salud ya se encuentra debilitado por la enfermedad.
El uso de la luz con fines de estimulación cerebral no es algo nuevo en la literatura científica. Es la proliferación de estudios y ensayos en seres humanos en los últimos años lo que le confiere una legitimidad cada vez mayor.
Enfermedad de Alzheimer: comprender los síntomas y el diagnóstico
La enfermedad de Alzheimer es la forma de demencia más frecuente en el mundo. Se caracteriza por una destrucción progresiva de las neuronas, un deterioro grave de las funciones cognitivas y una pérdida de la memoria, primero a corto plazo y luego a largo plazo. El diagnóstico suele ser tardío: los síntomas iniciales, que son discretos, pueden preceder en varios años a las primeras dificultades visibles en las actividades cotidianas.
Con el tiempo, los síntomas se agravan. Las personas afectadas tienen dificultades para realizar las tareas más sencillas, pierden la noción del espacio y el tiempo, y experimentan cambios en su comportamiento que, en ocasiones, resultan abruptos para su entorno. Se calcula que hay varias decenas de millones de personas afectadas en todo el mundo, una cifra que no deja de aumentar a medida que envejece la población.
El origen exacto de la enfermedad de Alzheimer sigue sin estar del todo claro. Los investigadores coinciden en que la acumulación de proteínas tóxicas, entre ellas la beta-amiloide y la proteína tau, desempeña un papel fundamental en la destrucción progresiva de las células nerviosas del cerebro. Este mecanismo es el eje central de las líneas de investigación actuales, incluidas aquellas que exploran la fotobiomodulación.
Lo que la fotobiomodulación aporta a las personas con Alzheimer
Varios estudios clínicos recientes, realizados por equipos franceses en colaboración con centros hospitalarios universitarios, muestran tendencias positivas en cuanto a la memoria, las funciones ejecutivas y el lenguaje. El tratamiento mediante sesiones de PBM se tolera bien, sin que se hayan notificado efectos secundarios significativos.
Unos estudios realizados en Canadá y Japón analizan dispositivos que combinan la aplicación transcraneal e intranasal en sesiones a domicilio, de tres a seis veces por semana, durante veinte minutos. Los ensayos publicados en The Journal of Prevention of Alzheimer’s Disease en 2025, firmados conjuntamente por investigadores de la Universidad Paris-Saclay y del Barrow Neurological Institute (Estados Unidos), confirman que la fotobiomodulación cerebral reduce el estrés oxidativo y favorece la sinaptogénesis.
El tamaño de las muestras de los estudios sigue siendo limitado y los resultados deben confirmarse a mayor escala. Sin embargo, la información disponible es lo suficientemente coherente como para justificar que se continúe con la investigación.
El eje cerebro-intestino: un enfoque innovador en la investigación sobre el Alzheimer
Hay un aspecto de los trabajos actuales que merece una atención especial: la consideración del eje cerebro-intestino en la progresión de la enfermedad. Los investigadores se basan en análisis de sangre y estudios de la microbiota para comprender mejor cómo evoluciona la demencia más allá del cerebro.
Se realiza un seguimiento a lo largo del tiempo de los marcadores biológicos de la inflamación, la proteína tau y la degeneración neuronal. Este enfoque integral, que va más allá de la simple estimulación cerebral, abre nuevas perspectivas para hacer un seguimiento de la evolución de los trastornos cognitivos y conductuales durante los años posteriores al diagnóstico.
Enfermedad de Parkinson: síntomas motores, dopamina y diagnóstico
La enfermedad de Parkinson está relacionada con la destrucción progresiva de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, una zona profunda del cerebro. La disminución de los niveles de dopamina en esta región provoca los síntomas motores más característicos: temblores en reposo, rigidez muscular, lentitud de movimientos y dificultades para mantener el equilibrio al desplazarse.
El diagnóstico de la enfermedad de Parkinson se basa en la observación de estos síntomas motores, junto con pruebas complementarias. A veces lleva tiempo establecerlo, ya que algunos signos tempranos pueden pasar desapercibidos durante años, lo que retrasa el tratamiento y aumenta el riesgo de complicaciones.
Sin embargo, los síntomas de la enfermedad de Parkinson no se limitan al ámbito motor. A menudo se asocian a ella fatiga crónica, trastornos graves del sueño, dificultades de concentración, problemas digestivos y trastornos del estado de ánimo. Estas alteraciones no motoras suelen suponer para las personas afectadas una carga diaria tan pesada como los trastornos de la marcha o de los movimientos.
Cuerpos de Lewy, alfa-sinucleína y síndrome asociado: comprender los mecanismos
A nivel molecular, la enfermedad de Parkinson está relacionada con la acumulación anómala de una proteína, la alfa-sinucleína, en el interior de las neuronas. Estos depósitos, denominados cuerpos de Lewy, alteran la función de las células nerviosas y aceleran su destrucción. Este mecanismo constituye uno de los objetivos prioritarios de los investigadores que trabajan en enfoques capaces de ralentizar la degeneración neuronal.
La enfermedad de cuerpos de Lewy es un síndrome neurocognitivo distinto de la enfermedad de Parkinson, aunque comparte características moleculares con ella. Combina trastornos cognitivos similares a los observados en la demencia de tipo Alzheimer con síntomas motores parecidos a los del Parkinson. Su tratamiento es especialmente complejo: el uso de ciertos fármacos antipsicóticos entraña riesgos debido a una mayor sensibilidad en algunas personas, lo que refuerza el interés por enfoques complementarios no farmacológicos.
Lo que la fotobiomodulación aporta a las personas con la enfermedad de Parkinson
Los datos preclínicos son sólidos: la PBM protege a las neuronas dopaminérgicas contra las agresiones tóxicas, reduce la acumulación de alfa-sinucleína y mejora el comportamiento locomotor en los modelos animales de la enfermedad. Estos datos justifican el paso a los ensayos en seres humanos.
En seres humanos, un ensayo realizado en Grenoble con un dispositivo intracraneal ha demostrado, tras veinticuatro meses, una mejora de la función motora y un aumento de la actividad dopaminérgica. Las mediciones objetivas realizadas antes y después de las sesiones confirman una reducción de los temblores y una mayor facilidad en los movimientos cotidianos.
El fondo Clinatec, que financia, entre otros, el proyecto SomniBrain, estudia el impacto de la luz infrarroja cercana en la calidad del sueño de las personas con Parkinson. Dado que los trastornos del sueño son uno de los síntomas más frecuentes y discapacitantes de la enfermedad, su tratamiento supone un reto fundamental para el bienestar diario.
Depresión: cuando los tratamientos convencionales no son suficientes
La depresión es también una enfermedad del cerebro. Los trastornos cognitivos que provoca, la pérdida de memoria a corto plazo, el cansancio extremo y las dificultades para llevar a cabo las tareas cotidianas la convierten en una pesada carga para las personas que la padecen.
Para una parte significativa de ellos, los tratamientos convencionales resultan insuficientes y el riesgo de recaída sigue siendo elevado. Años de tratamiento sin mejoras duraderas, efectos secundarios difíciles de soportar y una calidad de vida que se deteriora progresivamente. Es precisamente ante este perfil de depresión resistente donde la fotobiomodulación transcraneal despierta mayor interés entre los especialistas.
Lo que revelan los estudios sobre la PBM y la depresión
Aplicada sobre la corteza prefrontal, una zona cerebral implicada en la regulación de las emociones y la toma de decisiones, la luz del infrarrojo cercano parece modular la función neuronal y reducir la neuroinflamación. Un metaanálisis publicado en 2024 en Frontiers in Psychiatry, que analizó varios ensayos controlados aleatorios, concluye que se produce una mejora significativa en las puntuaciones de depresión tras las sesiones de PBM, sin que se hayan notificado efectos secundarios graves.
Varios equipos de investigación están explorando un enfoque combinado sin precedentes: estimular simultáneamente el cerebro y el intestino para actuar sobre el eje intestino-cerebro, cuyo papel en los trastornos depresivos está cada vez mejor documentado. Los primeros resultados preclínicos indican una reducción de los comportamientos depresivos y una restauración de la función sináptica en el hipocampo, una estructura cerebral fundamental para la memoria y la regulación del estado de ánimo.
Un gran ensayo controlado aleatorio publicado en 2025 no encontró ningún efecto significativo sobre la depresión con un dispositivo portátil de uso autónomo, aunque sí confirmó un beneficio real en la calidad del sueño. Los parámetros de las sesiones —longitud de onda, duración y frecuencia de uso— desempeñan un papel determinante en los resultados obtenidos. Esta información servirá de guía para el diseño de los próximos ensayos.
Lo que dice la ciencia hoy en día, y lo que aún no dice
La neurofotobiomodulación no es una solución universal, y la propia investigación lo reconoce con franqueza. Los estudios siguen siendo escasos y el número de participantes suele ser reducido. Sin embargo, lo que llama la atención de los investigadores es la coherencia de los resultados obtenidos: en contextos muy diferentes y con enfermedades distintas, los efectos beneficiosos de la luz sobre las células nerviosas se confirman estudio tras estudio.
Lo que se perfila, en cambio, es un consenso cada vez mayor en torno a varios puntos:
- Los efectos de la luz roja y del infrarrojo cercano sobre las células nerviosas son cuantificables y se mantienen constantes de un estudio a otro, ya sea en lo que respecta a la memoria, la función motora o el estado de ánimo.
- La degeneración neuronal, la inflamación cerebral y la producción de energía celular responden favorablemente a la estimulación lumínica en modelos preclínicos y, cada vez más, en ensayos con seres humanos.
- El eje cerebro-intestino se perfila como un enfoque innovador, capaz de potenciar los beneficios de las sesiones sobre las funciones cognitivas y conductuales, independientemente de la enfermedad de que se trate.
Actualmente se están llevando a cabo ensayos a gran escala en Francia, Japón, Estados Unidos y Australia. El fondo Clinatec, el CEA-Leti y varias universidades francesas se han sumado a esta iniciativa con proyectos ambiciosos. Se espera obtener las primeras conclusiones sólidas en los próximos años.
Una luz que no debe apagarse
La neurofotobiomodulación no sustituye a ningún tratamiento existente. No elimina los temblores de la enfermedad de Parkinson, no hace desaparecer la demencia de Alzheimer ni cura una depresión profunda. Lo que ofrece es apoyar a las células nerviosas debilitadas, moderar la inflamación que agrava su deterioro y, tal vez, contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas a largo plazo.
Para las personas afectadas por estas enfermedades y sus allegados, se trata de una vía que merece atención, con los ojos bien abiertos y sin expectativas desmesuradas. La ciencia avanza. La luz, por su parte, sigue iluminando el camino.
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