Fotobiomodulación veterinaria: descifrar un mercado en rápido crecimiento
El bienestar animal ya no es un tema minoritario. Tanto en las clínicas veterinarias como en los centros especializados, una tecnología basada en la luz se está imponiendo progresivamente como una herramienta imprescindible para mejorar el bienestar diario de los animales: la fotobiomodulación. Impulsada por una demanda creciente por parte de los propietarios y un interés cada vez mayor entre los profesionales, esta técnica basada en la luz roja y el infrarrojo está redefiniendo los límites de la atención veterinaria.
El láser veterinario, una herramienta que sale de la sombra
El láser, que durante mucho tiempo se reservó para equipos quirúrgicos de alta precisión, se ha ido imponiendo progresivamente en otra dimensión de la atención veterinaria: la estimulación celular mediante luz. La fotobiomodulación se basa en la acción de longitudes de onda específicas, principalmente en el rojo y el infrarrojo cercano, que penetran en los tejidos para desencadenar respuestas biológicas favorables.
En el ámbito veterinario, este enfoque resulta atractivo por una sencilla razón: actúa sin contacto invasivo, sin calor excesivo y sin obligar al animal a permanecer inmovilizado durante mucho tiempo. Para especies tan diversas como el perro, el gato o el caballo, la capacidad de tratar el dolor y la inflamación sin recurrir sistemáticamente a los fármacos convencionales supone un auténtico cambio de paradigma.
El mercado mundial de los láseres veterinarios ha registrado un crecimiento continuo desde principios de la década de 2010. Varios estudios sectoriales estiman que este segmento experimenta un crecimiento anual de entre el 8 % y el 12 %, impulsado por el auge de la medicina preventiva y la medicina deportiva animal.
¿Cómo funciona la fotobiomodulación en los animales?
La fotobiomodulación veterinaria se basa en los mismos mecanismos que los documentados en los seres humanos. La luz roja e infrarroja, emitida en longitudes de onda precisas (generalmente entre 630 y 1000 nm), es absorbida por las mitocondrias de las células. Esta absorción desencadena una cascada de efectos a nivel celular: aumento de la producción de ATP, estimulación de la síntesis de colágeno y modulación de los procesos inflamatorios.
En concreto, una sesión de láser tiene como objetivo ayudar al organismo del animal a activar sus propios mecanismos de regulación. En el caso de los tejidos blandos, como los tendones, los músculos o la piel, la acción de la luz contribuye a mejorar el bienestar y a favorecer la recuperación tras un esfuerzo físico o una intervención quirúrgica. La reducción de la inflamación y el alivio del dolor son los dos efectos que observan con mayor frecuencia los veterinarios que incorporan esta tecnología a su práctica.
La longitud de onda utilizada determina en gran medida la profundidad de penetración en los tejidos. Un láser rojo (alrededor de 630-670 nm) actúa principalmente en la superficie, mientras que las longitudes de onda infrarrojas permiten llegar a estructuras más profundas, como las articulaciones o los músculos profundos.
¿Qué animales y en qué situaciones resulta beneficiosa la terapia con láser?
El perro sigue siendo el animal al que se aplican con mayor frecuencia las sesiones de fotobiomodulación en el ámbito veterinario. Las afecciones osteoarticulares, los dolores crónicos relacionados con la artrosis y el seguimiento posoperatorio constituyen las indicaciones más habituales. En el gato, las lesiones de los tejidos blandos y los procesos inflamatorios crónicos son motivos frecuentes para su uso.
Sin embargo, es en el ámbito equino donde la fotobiomodulación ha experimentado sus avances más espectaculares en los últimos años. La medicina deportiva equina ha incorporado ampliamente la terapia con láser para favorecer la recuperación de los animales de competición, tratar los dolores tendinosos y favorecer la cicatrización de lesiones cutáneas y musculares.
Los animales pequeños (conejos, animales de compañía no tradicionales) también son objeto de una atención cada vez mayor, aunque los datos disponibles siguen siendo menos completos que en el caso de los carnívoros domésticos.
Estas son las situaciones en las que se suele recurrir a un veterinario especialista en láser:
- Dolores articulares crónicos: artrosis, displasia de cadera y lesiones degenerativas en perros y gatos de edad avanzada.
- Seguimiento posoperatorio: acompañamiento durante el proceso de cicatrización tras una cirugía de tejidos blandos o una intervención ortopédica.
- Inflamación y lesiones tendinosas: especialmente en caballos de competición tras un esfuerzo intenso.
El tratamiento del dolor, un tema central en el mercado veterinario
La cuestión del tratamiento del dolor en los animales se ha subestimado durante mucho tiempo. Durante décadas, se ha minimizado la capacidad de los animales para sentir y expresar el dolor, lo que ha frenado el desarrollo de enfoques específicos. El reconocimiento científico y ético de la sensibilidad al dolor de los animales ha transformado las expectativas de los propietarios y ha redefinido los estándares de atención.
En este contexto, la fotobiomodulación responde a una necesidad concreta: ofrecer un enfoque complementario para tratar los casos de dolor e inflamación, especialmente en los casos crónicos en los que la calidad de vida del animal está directamente en juego. El dolor crónico en los perros de edad avanzada, por ejemplo, afecta profundamente a su movilidad, su apetito y su comportamiento. Cada sesión de láser, integrada en un seguimiento regular, puede contribuir a mejorar esta calidad de vida de forma cuantificable.
La acción de la onda luminosa sobre los mecanismos celulares de la inflamación explica en parte el interés de la terapia con láser en estos casos. La reducción de la inflamación local suele ir acompañada de un alivio del dolor que los propietarios perciben rápidamente, lo que refuerza su compromiso con el seguimiento.
Un mercado impulsado por la innovación tecnológica
El desarrollo del mercado de la fotobiomodulación veterinaria está íntimamente ligado a los avances logrados en los equipos. Los primeros aparatos láser veterinarios eran voluminosos, costosos y difíciles de utilizar fuera de un contexto quirúrgico u hospitalario. Las nuevas generaciones de aparatos combinan ligereza, portabilidad y precisión en las longitudes de onda emitidas.
Esta evolución tecnológica ha abierto el mercado a diversos actores: clínicas veterinarias generales, centros de fisioterapia animal y centros ecuestres. La reducción progresiva de los costes de acceso a la tecnología láser también ha permitido la aparición de dispositivos adaptados al uso en clínicas de tamaño medio, donde hasta ahora la inversión resultaba prohibitiva.
La formación de los veterinarios en el uso del láser constituye otro factor clave para la estructuración del mercado. La fotobiomodulación está empezando a incorporarse a los programas de formación continua en veterinaria, especialmente en jornadas organizadas por asociaciones profesionales como la AFVAC, lo que supone una señal del progresivo reconocimiento de este enfoque por parte de la comunidad veterinaria.
Preguntas frecuentes
¿Es la fotobiomodulación adecuada para todos los animales?
La fotobiomodulación se puede aplicar en numerosas especies animales, desde carnívoros domésticos hasta equinos. Las indicaciones y los parámetros de la sesión varían en función de la morfología del animal, la naturaleza de los tejidos a tratar y la longitud de onda utilizada. Un veterinario formado en fotobiomodulación evalúa cada caso de forma individual antes de proponer un tratamiento.
¿Cuántas sesiones de láser se necesitan normalmente?
El número de sesiones varía en función del estado del animal y del objetivo que se persiga. En casos de dolor crónico, suele establecerse un seguimiento regular durante varias semanas. Para el tratamiento postoperatorio, el número de sesiones se determina en función de la evolución de la cicatrización de los tejidos. El veterinario va ajustando el protocolo a lo largo de las sesiones.
¿Es segura para los animales la luz roja que se utiliza en la fotobiomodulación?
Si se utiliza respetando los parámetros establecidos, la luz roja e infrarroja empleada en la fotobiomodulación se considera inocua para los tejidos del animal. Se deben tomar precauciones específicas, sobre todo para proteger los ojos y ciertas zonas sensibles. La formación del profesional y la calidad del equipo láser son garantías esenciales para la seguridad de las sesiones.
¿Sustituye el láser veterinario a otros métodos de tratamiento?
La fotobiomodulación se considera un enfoque complementario, no exclusivo. Puede combinarse con otras formas de seguimiento veterinario para contribuir a mejorar el bienestar del animal. El veterinario sigue siendo la figura clave a la hora de definir el plan de tratamiento más adecuado para cada situación.
Un sector al que hay que seguir de cerca
El mercado de la fotobiomodulación veterinaria se encuentra aún en sus inicios. La convergencia entre una mayor demanda de bienestar animal, equipos láser cada vez más accesibles y una comunidad veterinaria mejor formada crea las condiciones para una expansión sostenible. Tanto para los profesionales del sector como para los propietarios preocupados por la calidad de vida de sus animales, comprender los mecanismos y las aplicaciones de la fotobiomodulación se convierte en una competencia muy valiosa.
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